Solicitan medidas urgentes para evitar cierres masivos en Mar del Plata
La Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata encendió una señal de alarma. El sector atraviesa una situación límite y, de no adoptarse medidas urgentes, cientos de emprendimientos podrían verse obligados a cerrar sus puertas en los próximos meses. A través de una nota formal dirigida a la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), los empresarios locales reclamaron la declaración de la emergencia económica por un período de al menos 180 días, además de la aplicación de un plan de asistencia inmediata.
El pedido responde a una profunda caída en los niveles de consumo, agravada por una temporada invernal sin repunte turístico, el constante aumento en tarifas y servicios, y una presión fiscal que se volvió insostenible para pymes y emprendimientos familiares. Desde la entidad marplatense aseguran que muchos establecimientos operan hoy con márgenes de ganancia inferiores al tres por ciento, lo que les impide cubrir costos básicos como alquiler, salarios, servicios y deudas acumuladas. La baja afluencia de público, incluso en fechas claves como fines de semana largos o vacaciones escolares, refuerza el escenario crítico que atraviesa el sector.
En el documento presentado por los empresarios se detallan tres medidas que consideran urgentes: la suspensión de embargos y ejecuciones fiscales y bancarias hasta diciembre de 2025, la implementación de un nuevo plan de pagos en al menos 48 cuotas con tasa preferencial y condiciones accesibles, y la declaración de emergencia económica para el sector hotelero y gastronómico, ya sea a nivel nacional o provincial, por 180 días. Los referentes del sector afirman que el plan de facilidades vigente lanzado por la AFIP no ha sido útil para la mayoría, ya que excluye deudas que están embargadas o incorporadas en planes anteriores.
El panorama es desolador. Según datos relevados por operadores locales y el gremio UTHGRA, la ocupación hotelera en Mar del Plata durante las vacaciones de invierno apenas alcanza entre el 30 y el 40 por ciento, cifras muy por debajo de los niveles históricos para esta época del año. Muchos hoteles funcionan con servicios reducidos, recortes de personal y turnos limitados. La situación en el rubro gastronómico es aún más delicada. Se estima que en la ciudad cierra un local cada 48 horas, incluyendo algunos de nivel medio y alto que hasta hace poco eran considerados referentes. Varios de ellos ya no pueden sostener ni siquiera los costos operativos diarios, y se han visto obligados a despedir empleados o a cerrar de forma definitiva.
Un informe privado de la consultora Kantar, citado por el sector, reveló que el 76 por ciento de los argentinos redujo su frecuencia de salidas a bares y restaurantes en el último año. Entre los sectores medios y bajos, esa reducción supera el 80 por ciento. A esta realidad se suma el impacto psicológico y económico de la recesión, que obliga a las familias a ajustar sus gastos y priorizar lo esencial.
Desde UTHGRA Mar del Plata también se sumaron al reclamo. Su secretario general, Pablo Santín, expresó su preocupación y alertó que la situación podría agravarse en las próximas semanas si no se toman decisiones urgentes. Denunció que hay trabajadores que cobran sus sueldos con retrasos o han sido despedidos sin posibilidad de indemnización por parte de empleadores asfixiados económicamente. “Sin consumo no hay empleo, y sin empleo no hay ciudad turística”, remarcó Santín, y advirtió sobre el riesgo de un colapso en el modelo económico local si no se implementan políticas públicas que atiendan específicamente esta problemática.
Con la llegada del Día del Amigo y las vacaciones de invierno, muchos restaurantes han optado por ofrecer promociones limitadas o menús cerrados con el objetivo de reducir pérdidas. Aunque existe una expectativa de repunte, el consumo moderado y la falta de poder adquisitivo siguen siendo una barrera difícil de superar. Los empresarios remarcan que Mar del Plata no es únicamente un destino turístico de verano: es una ciudad que sostiene su economía durante todo el año gracias a la actividad hotelera, gastronómica y a la amplia oferta de servicios. Sin embargo, sin medidas extraordinarias, ese entramado económico corre un riesgo serio de desmoronarse.
El mensaje del sector es claro. La situación no es sostenible por mucho más tiempo. Se exige una reacción inmediata de parte del Estado, tanto a nivel provincial como nacional, para evitar el cierre masivo de hoteles, bares y restaurantes que, históricamente, han sido uno de los principales motores económicos y turísticos de la ciudad. Mar del Plata, ícono del turismo argentino, podría estar frente a una crisis estructural sin precedentes si no se toman decisiones urgentes.


