Postales invernales desde Mar del Plata

Postales invernales desde Mar del Plata

Comenzaron las vacaciones de invierno, pero la postal dista de aquellas temporadas doradas, sillas vacías en los cafés, un movimiento moderado en la peatonal y hoteles que trabajan a media máquina. Sin embargo, Mar del Plata, fiel a su historia, no se detiene. A pesar del frío, la baja ocupación hotelera y el bolsillo golpeado, la ciudad mantiene intacta su capacidad de recibir, entretener y sorprender.

La ocupación ronda apenas el 30 %, según datos oficiales. Una cifra preocupante, que pone en evidencia el impacto de la crisis económica nacional y el freno al turismo interno. Muchos hoteles decidieron no abrir sus puertas esta temporada. Otros lo hicieron a mínima capacidad. En el sector gastronómico, la cautela es la norma, menos cubiertos, más promociones, y una apuesta fuerte al consumo local. A pesar de todo, en cada rincón se respira esfuerzo. En cada propuesta, una invitación a volver a elegir Mar del Plata, aunque sea por unos días.

El clima tampoco ayuda. Durante la semana, las máximas apenas superan los 10 o 12 grados, y las mínimas se acercan peligrosamente a los 3 o 4. Las nubes dominan el cielo con una persistencia casi poética, y se anuncian algunas lluvias hacia el viernes. El viento recorre la costa y transforma cualquier paseo en una experiencia áspera, aunque inolvidable. Sin embargo, en medio de ese panorama invernal, la ciudad no pierde su brillo. Los museos abren sus puertas con actividades gratuitas, los teatros se llenan de risas infantiles y los espacios públicos vibran con música, títeres y propuestas culturales.

En el Teatro Auditorium, el ya clásico ciclo «A desaburrir el invierno» ofrece funciones diarias para chicos de todas las edades. En el Torreón del Monje, la Feria del Libro Infantil y Juvenil despliega colores, lecturas y talleres gratuitos. Festitíteres y el circo Hazmereir recorren plazas y barrios llevando arte a quienes no pueden pagar una entrada. En los museos como el MAR, el Scaglia o Villa Victoria las visitas guiadas se mezclan con talleres participativos, actividades interactivas y espacios para aprender jugando. La ciudad se vuelve, de nuevo, escenario.

Pero también hay opciones para los que prefieren la aventura: un parque aéreo en los bosques del sur, con tirolesas y puentes colgantes; paseos náuticos para ver lobos marinos; alquiler de bicicletas para recorrer la costa; e incluso escuelas de surf que, contra todo pronóstico, siguen funcionando en Playa Grande. Una Mar del Plata más silenciosa, sí. Pero también más amable, más accesible y más abierta a los sentidos.

En el centro, los comerciantes intentan seducir al visitante con ofertas, promociones y descuentos. Algunos locales lanzaron “meriendas de invierno” a precios promocionales. Restaurantes con menú infantil gratuito o rebajas por pago en efectivo. Tiendas de ropa con liquidaciones anticipadas. Todo parece apuntar al mismo objetivo: mover la rueda, aunque sea lentamente. «Vienen menos turistas, pero los que vienen buscan disfrutar con lo que hay, sin gastar de más», comenta Laura, encargada de una cafetería frente al mar.

Entre los operadores turísticos todavía hay algo de esperanza. Muchos creen que, si el clima mejora y la segunda semana de vacaciones coincide con el receso en Buenos Aires, podría verse un leve repunte. La apuesta, ahora, es al visitante espontáneo, ese que decide el viaje de un día para otro. “Hay consultas, pero mucha indecisión. La gente está esperando último momento para ver si el clima mejora o si pueden afrontar los gastos”, dice Marcelo, recepcionista en un hotel boutique de la zona Güemes.

Mar del Plata atraviesa un invierno desafiante. Pero, como tantas otras veces en su historia, no se rinde. Con una agenda cargada, una ciudad que sigue ofreciendo experiencias únicas y un espíritu que no claudica, la Feliz sigue siendo un refugio posible. Tal vez menos masivo, más silencioso, más introspectivo. Pero igual de auténtico. Porque incluso en los inviernos más fríos, esta ciudad tiene el don de abrigar a quien la visita.

No es lo Mismo.-