La EES N° 61 el rol fundamental (y muchas veces invisible) del auxiliar escolar

La EES N° 61 el rol fundamental (y muchas veces invisible) del auxiliar escolar


En el barrio Aeroparque, a solo dos cuadras del hipermercado de la Ruta 2 y Constitución, la comunidad educativa de la Escuela de Educación Secundaria N° 61 (EES 61) atraviesa una situación crítica que afecta directamente el derecho a la educación de decenas de estudiantes.
Desde el 28 de agosto, la escuela se encuentra sin personal auxiliar tras la jubilación de la trabajadora que durante años garantizó la limpieza, el orden y la higiene del edificio. Lejos de haber una solución rápida, la falta de respuesta por parte de las autoridades ha generado suspensiones constantes de clases en el turno tarde: de los cinco días hábiles, actualmente solo se dictan clases tres días a la semana.
Una situación que afecta a 100 estudiantes
Esta situación no es un problema administrativo menor. Según informó Juan Callegari,Prfesor delegado y los integrantes de la cooperadora de la escuela, la situación impacta directamente en la trayectoria escolar estudiantes de cuarto, quinto y sexto año, quienes ven interrumpido su calendario educativo en un momento clave de su formación, especialmente aquellos que están próximos a egresar.
La movilización se realizó en las puertas del establecimiento, ubicado en Aragón 7549, como una forma pacífica de reclamar una respuesta inmediata por parte de las autoridades educativas.

El rol fundamental (y muchas veces invisible) del auxiliar escolar
La falta de un auxiliar no solo impide la limpieza adecuada de las aulas y sanitarios, sino que compromete la seguridad, la salud y la dignidad de quienes transitan el espacio escolar todos los días.
Su rol es esencial para garantizar condiciones básicas de habitabilidad en la escuela. Una escuela sin auxiliar no puede abrir sus puertas con normalidad, lo cual expone la gravedad del abandono institucional en este caso.
Una emergencia educativa que exige respuestas


La EES 61 no es una excepción es el reflejo de una crisis estructural que afecta a muchas escuelas públicas, especialmente en barrios donde el Estado debería estar más presente que nunca.
La comunidad educativa no está pidiendo privilegios, sino que se cubra un puesto vacante indispensable para el funcionamiento básico del establecimiento. Cada día sin clases es una vulneración del derecho de los alumnos a recibir educación de calidad.

Frente a la indiferencia de las autoridades, la comunidad educativa se organiza, se moviliza y alza la voz. La “carteleada” de esta mañana es solo el comienzo de una serie de acciones destinadas a hacer visible una situación insostenible.
Desde la cooperadora, las familias, docentes y estudiantes exigen lo obvio: que se nombre un nuevo auxiliar escolar de forma urgente, para restablecer el funcionamiento completo del turno tarde y evitar seguir perdiendo días de clases.

Porque sin auxiliares, no hay escuela posible
Es momento de reconocer y valorar el trabajo silencioso pero esencial de los auxiliares escolares. Son parte fundamental del entramado educativo, aunque pocas veces se los mencione.

NO ES LO MISMO.-