En espera del domingo: interno y tenso, el Frente oficialista acelera la recta final de la campaña
El oficialismo se encuentra en las horas decisivas de su campaña electoral más allá de lo rutinario. Mientras Javier Milei intensifica su presencia en actos multitudinarios y movilizaciones —con epicentros en Córdoba y Rosario—, desde el ala opositora peronista afloran tensiones soterradas y un temor creciente: que la noche del recuento le deje una imagen de derrota.
En efecto, los sectores del peronismo observan con preocupación cómo se desenvuelve el escrutinio provisorio que organiza el Estado. Y enfocan su principal disputa ya no únicamente en los votos, sino en el relato de los resultados: quién tiene la posibilidad de exhibir una victoria, quién deberá resignarse a justificar una derrota.
La interna dentro del peronismo se visualiza de distintas formas: gobernadores que preferirían un gesto de unidad, dirigentes que siguen de cerca la definición del nuevo gabinete oficialista, agrupaciones que buscan reforzar su protagonismo local. Dentro de ese marco, la idea de “mano firme” que sustenta el Gobierno contrasta con la necesidad de amalgamar voluntades propias que no siempre coinciden.
En la Casa Rosada, en tanto, la consigna es evitar los escarceos públicos antes del cierre de campaña: los cambios de ministros y las versiones de salidas voluntarias o forzadas se buscan mantener en reserva hasta estabilizar el balance post-elección. El objetivo no es sólo ganar el domingo, sino hacerlo con un margen suficiente que permita impulsar sin sobresaltos la agenda legislativa y económica prevista para los próximos meses.
Así las cosas, la expectativa no está solo en el porcentaje de votos, sino en la foto que se exhiba el domingo por la noche. Ese momento simbólico, más allá del recuento final, podrá marcar cómo se interpretará este tramo político: victoria o derrota, pugna o transición, continuidad o re configuración.
NO ES LO MISMO





