Clara Giménez, la chica del coraje que Mar del Plata no va a olvidar

Clara Giménez, la chica del coraje que Mar del Plata no va a olvidar

Tenía solo 19 años, pero una fuerza que conmovió a toda una ciudad. Clara Giménez no era famosa por algún escándalo ni por seguidores vacíos en redes sociales: era una joven real, sensible, valiente, que decidió contar su historia desde un lugar muy íntimo y doloroso, con la única intención de ayudar a otros.

Clara padecía una enfermedad intestinal crónica que la llevó a atravesar más de diez internaciones y una operación compleja: una ileostomía que la obligó a vivir con una bolsa de ostomía. Lo que podría haber sido motivo de vergüenza o silencio, para ella se convirtió en un acto de amor y visibilidad. Desde sus redes, con fotos, textos y hasta humor, mostró lo que significa vivir con una condición que no se ve, pero que duele todos los días.

«No me quiero perder nada de la vida», escribió una vez. Y lo cumplió. Iba a la playa, bailaba, se maquillaba, se reía, amaba. Porque si algo le sobraba era coraje. Coraje para mirarse al espejo, para mostrar su cuerpo con orgullo, para decir: “Esto también es parte de mí, y está bien”.

Pero también tuvo que pelear contra lo que ningún joven debería: el abandono del sistema. Clara tuvo que luchar para acceder a tratamientos, para conseguir la atención médica que necesitaba. Peleó con obras sociales, con trámites eternos, con burocracias que no entienden de urgencias humanas. Y aunque su voz se volvió cada vez más fuerte, el tiempo no alcanzó.

Clara falleció esta semana. Y con ella, una parte de Mar del Plata se quebró.

Porque no solo se fue una joven con un enorme futuro por delante. Se fue una hija, una amiga, una inspiración. Pero su historia que empezó como una batalla íntima y terminó siendo una bandera de lucha seguirá viva en cada persona a la que ayudó a sentirse menos sola.

Hoy no hablamos solo de una pérdida. Hablamos de una deuda. De una joven que hizo más por la visibilidad de las enfermedades crónicas que muchas campañas. Que convirtió su dolor en conciencia. Y que nos enseñó que vivir con dignidad también es tener derecho a ser cuidados.

No es lo mismo visibilizar desde el dolor que callar por obligación. Clara lo supo, lo dijo y nos lo dejó dicho.