Aprobación polémica en el Concejo

Aprobación polémica en el Concejo

Luz verde al negocio del deporte: Montenegro celebra la concesión del Estadio Minella y el Polideportivo, en medio de fuertes críticas opositoras

Desde hace años, el Estadio José María Minella se encuentra sumido en un deterioro progresivo. Con su tribuna techada clausurada desde 2021 por riesgo estructural, y sin recursos municipales para su recuperación, el intendente Guillermo Montenegro impulsó un proyecto de concesión integral que también incluye al Polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes.

A fines de 2024, Montenegro compartió en sus redes sociales el expediente de licitación con una sola palabra: “Salimos”. Así daba inicio formal al proceso de llamado nacional e internacional para atraer inversión privada. Desde entonces, defendió la idea con una narrativa constante:

“El Estado no es una inmobiliaria que alquila lugares ni un productor de eventos. Para eso están mucho más capacitados los privados”.

En varias oportunidades insistió:

“Esto es entender a dónde va el mundo con la industria del deporte como espectáculo. No se trata solo de remodelar, sino de generar actividades y movimiento económico. Queremos estar a la altura del mundo, y posicionar a Mar del Plata como una sede relevante”.

Montenegro planteó además que el objetivo es que la ciudad se convierta en “la casa de las selecciones nacionales”, mediante un eventual convenio con la AFA.

En julio de 2025, tras meses de debate, el Concejo Deliberante aprobó por mayoría la ordenanza que autoriza la concesión por 30 años —prorrogables por 10 más— del Estadio Minella, el Polideportivo y los espacios comunes del Parque de los Deportes. La votación contó con el respaldo del bloque oficialista (PRO, UCR y Coalición Cívica), acompañado por La Libertad Avanza, que inicialmente había expresado reparos. Votaron en contra Unión por la Patria y Acción Marplatense, mientras que el Frente Renovador se abstuvo.

El pliego aprobado establece un canon anual de 120 millones de pesos, pero incluye un período de gracia de tres años en el que no se exigirá ni ese pago ni la realización de obras estructurales. Además, la concesión se adjudica a un único oferente, cuya identidad —Minella Stadium S.A., asociada al grupo brasileño Revee y a la argentina Pro Enter— fue conocida recién sobre el final del proceso.

Críticas desde la oposición

Los bloques opositores denunciaron que el expediente es insuficiente, opaco y perjudicial para los intereses de la ciudad.

El concejal Diego García (Unión por la Patria) fue contundente:

“Estamos entregando el patrimonio público a cambio de un canon ridículo y sin garantías de inversión. No se garantiza la gratuidad para clubes locales, no hay obras mínimas exigidas y no se prevé participación municipal sobre los ingresos de espectáculos privados”.

Su compañera de bancada, Mariana Cuesta, expresó preocupación por el alcance del contrato:

“El pliego permite que el concesionario cambie el nombre del estadio o del Polideportivo sin consultar, habilita la explotación comercial de espacios públicos sin control del Concejo y no resguarda la identidad marplatense. Todos los aportes que hicimos en comisión fueron ignorados”.

Desde Acción Marplatense, el edil Horacio Taccone calificó el proyecto como “un paquete tres por uno demasiado opaco”.

“No se exige inversión concreta ni hay cronograma de ejecución. Se desconoce la capacidad financiera del oferente. Además, el Polideportivo tiene una altísima actividad social y cultural que no debería quedar a merced del capital privado”.

También desde ese bloque, María Eva Ayala alertó sobre una cláusula que habilita al concesionario a litigar ante tribunales internacionales, como el CIADI:

“Es inadmisible que una concesión local pueda resolverse en un tribunal extranjero. Esa cesión de jurisdicción compromete la autonomía municipal. Exigimos que el Polideportivo quede fuera del proyecto, pero ni siquiera eso fue tenido en cuenta”.

Los cuestionamientos compartidos giran en torno a cinco ejes centrales:

  • El canon considerado insuficiente y sin actualización clara.
  • La falta de exigencias mínimas de mantenimiento e infraestructura.
  • La posibilidad de alterar nombres e identidades de los espacios sin consulta al Concejo.
  • La ambigüedad legal en la definición de “espacios comunes”.
  • Y la habilitación del arbitraje internacional, considerado innecesario y riesgoso.

La postura del oficialismo

Desde el oficialismo, defendieron la iniciativa como una solución concreta para recuperar un estadio y un parque deportivo sin fondos públicos disponibles.

“El Minella lleva años abandonado. Esta es la única forma realista de ponerlo en valor. La inversión privada permitirá devolverle vida, actividad y modernización”, dijeron los concejales del PRO.

Montenegro sostuvo que el informe técnico avala la adjudicación directa y que la oferta presentada por Minella Stadium S.A. es de “evidente conveniencia” para la ciudad.

“Estamos planificando a futuro. No podemos seguir mirando cómo los edificios se caen. Esto es desarrollo, trabajo y movimiento económico”, afirmó.

Lo que viene

Con la aprobación de la ordenanza, el Departamento Ejecutivo queda habilitado para firmar el contrato definitivo. La oposición ya anticipó que podría recurrir a la justicia si se comprueban irregularidades, aunque por ahora el oficialismo avanza con velocidad.

Mientras tanto, Mar del Plata abre un nuevo capítulo en la gestión de sus espacios públicos: uno en el que la recuperación del patrimonio parece depender, más que nunca, del capital privado.

NO ES LO MISMO.-