El Papa Francisco visitó una cárcel en Roma sin asistencia de oxígeno, pero no ocultó sus dolencias: “Vivo la Pascua como puedo”
A pesar de sus delicados problemas de salud, el Papa Francisco realizó este Jueves Santo una emotiva visita a la cárcel de Regina Coeli, en Roma, donde se reunió con un grupo de detenidos. Sin utilizar oxígeno asistido, el Sumo Pontífice dejó en claro su voluntad de acompañar a los más vulnerables, incluso en medio de sus propias limitaciones físicas.
Durante el encuentro, que congregó a unos 70 internos, Francisco compartió un mensaje de cercanía y esperanza. “Cada vez que entro en un lugar como este me pregunto: ¿por qué ellos y no yo?”, expresó conmovido, reafirmando su postura de humildad y empatía hacia quienes atraviesan situaciones difíciles.
Debido a su estado de salud, el Papa no pudo realizar el tradicional gesto del lavado de pies. Sin embargo, les aseguró a los presentes: “Este año no puedo hacerlo, pero sí puedo y quiero estar cerca de ustedes. Rezo por cada uno y por sus familias”.
La visita culminó con una oración y la bendición papal, en un clima de respeto y emoción. El Santo Padre continúa su recuperación luego de una internación prolongada por afecciones respiratorias, aunque su presencia en este tipo de actividades deja en claro que su vocación pastoral permanece intacta.
Con este gesto, Francisco vuelve a dar testimonio del espíritu de la Pascua: acompañar a los que sufren, tender una mano desde la fe y no resignarse a los límites que impone la edad o la enfermedad.
NO ES LO MISMO.



