La historia de una falsa denuncia que conmueve al país y llega al Congreso

La historia de una falsa denuncia que conmueve al país y llega al Congreso

El caso Ghisoni

En un escenario judicial y social cada vez más complejo, el caso que involucra al médico obstetra Pablo Ghisoni y su ex pareja, Andrea Karina Vázquez, se ha convertido en un símbolo de las consecuencias devastadoras que pueden provocar las falsas denuncias. La verdad que emergió después de años de juicio y dolor ahora alimenta un debate legislativo con implicancias nacionales.

El origen de la denuncia y la prisión preventiva

En 2019, Andrea Karina Vázquez presentó una denuncia por abuso sexual contra Pablo Ghisoni, padre de sus hijos. La acusación se sustentaba principalmente en testimonios de menores, quienes años después declararían haber sido inducidos por su madre a sostener relatos falsos.

El médico fue detenido y pasó aproximadamente tres años en prisión preventiva en la Unidad Penal de Melchor Romero, tiempo durante el cual perdió su matrícula profesional y vio afectada profundamente su vida personal y familiar.

Testimonio de Tomas

En julio 2025, Tomás Ghisoni, uno de los hijos de Andrea y Pablo, brindó un testimonio estremecedor que reconfiguró el sentido de toda la causa. En una audiencia pública en el Congreso de la Nación, relató cómo fue manipulado por su madre para fabricar un relato falso de abuso.

El joven explicó que durante años fue sometido a prácticas en las que debía repetir, ensayar y sostener declaraciones armadas por Andrea, incluso realizar dibujos y simulaciones para sostener la acusación contra su padre. Este testimonio fue difundido por el abogado Hernán Seivane, quien se ha convertido en uno de los principales defensores de personas afectadas por denuncias infundadas.

La desestimación judicial y el impacto familiar

Finalmente, en agosto de 2023, el tribunal a cargo del caso absolvió a Pablo Ghisoni por unanimidad, señalando la inexistencia de pruebas y la manipulación evidente del testimonio de los menores. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, años de prisión preventiva, estigma social y la ruptura familiar profunda.

Además, emergieron nuevas denuncias de Andrea hacia su propio padre, Juan Vázquez, a quien acusó de abuso contra una sobrina. Estas acusaciones también fueron desestimadas por falta de sustento. Juan, por su parte, denunció públicamente el impacto que estas falsas acusaciones tuvieron en su vida y en la de su nieto.

El debate legislativo y la lucha contra las falsas denuncias

El testimonio de Tomás en el Congreso alimentó un debate crucial sobre la necesidad de sancionar penalmente las falsas denuncias. Actualmente, se encuentra en estudio un proyecto de ley que busca tipificar el delito de denuncia falsa, con penas proporcionales al daño causado y mecanismos de reparación para las víctimas.

Este proyecto cuenta con el respaldo de organizaciones sociales, especialistas en derecho penal como Hernán Seivane, que han acompañado múltiples casos similares en todo el país.

Este caso pone en evidencia no solo las consecuencias personales y familiares de las denuncias falsas, sino también la necesidad de un equilibrio entre la protección de las víctimas genuinas y la defensa de la presunción de inocencia.

La historia de Pablo y Tomás Ghisoni continúa abierta, con impactos sociales y jurídicos que invitan a repensar cómo se abordan estas denuncias en el sistema judicial y en la opinión pública. la voz que visibiliza a las víctimas del sistema

Abogado reconocido por acompañar a personas injustamente acusadas en causas sin sustento, Hernán Seivane ha dedicado años a denunciar las consecuencias de las falsas denuncias en el sistema judicial argentino. Su figura es emblemática por su compromiso con la justicia y la defensa de la presunción de inocencia.

Seivane fue quien dio difusión masiva al testimonio de Tomás Ghisoni, uno de los hijos de Andrea y Pablo, quien en una audiencia pública ante la Comisión de Justicia del Senado denunció cómo fue inducido y manipulado para fabricar un relato falso contra su padre. Este testimonio, de gran impacto político y social, abrió un camino para que el Congreso avance en la elaboración de un marco legal más estricto contra las denuncias falsas.

Un caso emblemático que impulsa el cambio

La historia de Pablo y Tomás Ghisoni, junto con la intervención de Hernán Seivane, se ha convertido en un símbolo de la lucha por una justicia equilibrada, que garantice el debido proceso y evite que las denuncias malintencionadas se conviertan en armas de destrucción familiar.

Además, la revelación de que Andrea Karina Vázquez también denunció sin pruebas a su propio padre, Juan Vázquez, añade un componente familiar que complejiza aún más la trama y subraya la urgencia de una legislación clara y firme.

Detrás de estas denuncias pareciera existir una estructura organizada que, según las investigaciones y testimonios, recurrió a mecanismos de manipulación y control emocional para sostener relatos falsos. No se trataría de hechos aislados o fortuitos, sino de una estrategia sistemática que incluiría la inducción a menores para repetir versiones construidas, la elaboración de pruebas dirigidas y la utilización del sistema judicial con fines personales y de poder. Esta dinámica parecería estar orquestada desde el entorno más cercano, en particular por la denunciante principal, quien habría utilizado su posición y recursos para influir en la narrativa y mantener un entramado de denuncias infundadas con graves consecuencias para las personas involucradas.

Mientras el proyecto avanza en comisiones, el debate en la sociedad y en el ámbito político continúa. La voz de Hernán Seivane y el testimonio de Tomás Ghisoni ponen rostro humano a un problema que hasta hace poco era invisible para muchos. El Congreso parece haber tomado nota: la búsqueda es que nunca más la justicia sea el terreno para destruir a inocentes por relatos fabricados.

NO ES LO MISMO.-