Finde largo en Mar del Plata, el consumo no acompañó al turismo
El fin de semana largo de junio en Mar del Plata dejó una postal ambigua. La ciudad volvió a recibir turistas, hubo espectáculos, propuestas culturales y una oferta diversa para todos los gustos, pero la sensación general entre comerciantes y prestadores fue de decepción. La ocupación hotelera no alcanzó los niveles esperados, el consumo fue limitado y el clima no ayudó.
Según estimaciones del sector turístico, la ocupación hotelera se ubicó entre el 35 y el 40 por ciento, bastante por debajo del 50 por ciento que esperaban alcanzar como piso mínimo. La llegada de turistas se concentró principalmente el sábado, con muy poco movimiento en los días previos y una salida anticipada el lunes. A diferencia de otros fines de semana largos, esta vez la afluencia fue más acotada y no se tradujo en una estadía extendida.
Los números totales de visitantes oscilaron entre los 90.000 y los 105.000, aunque aún no hay confirmación oficial definitiva. Se trata de una cifra por debajo de la media para este tipo de fechas, en las que Mar del Plata solía superar los 120.000 turistas en años anteriores. El Día del Padre fue un factor determinante: muchas familias eligieron no viajar para quedarse en sus lugares de residencia y compartir esa jornada en casa.
Los comerciantes, por su parte, trazaron un balance mesurado. De acuerdo a una encuesta realizada por la UCIP, el 47 por ciento de los consultados calificó las ventas del fin de semana como “regulares”, mientras que un 35 por ciento las consideró “buenas”. Solo una pequeña proporción manifestó haber tenido niveles de ventas superiores a los de fines de semana anteriores. Si bien se ofrecieron promociones locales, como descuentos por pago en efectivo o combos especiales, la falta de planes bancarios y el contexto económico general limitaron la capacidad de gasto de los turistas.
Muchos comerciantes coincidieron en una frase repetida: “El turismo llegó, pero no compró”. Es decir, hubo circulación, hubo movimiento, pero no se tradujo en un impacto económico significativo. Los visitantes privilegiaron salidas puntuales, alguna cena o espectáculo, pero evitaron las compras grandes o los consumos reiterados.
En lo cultural, uno de los puntos altos fue el show de Lali Espósito en el Estadio Polideportivo Islas Malvinas. La artista desplegó un espectáculo de alto nivel, con buena asistencia y presencia de público joven, principalmente de la ciudad y localidades cercanas. Sin embargo, su recital no generó el arrastre turístico que algunos esperaban. Fue un evento importante en la agenda local, pero no logró modificar el panorama general del fin de semana largo.
El clima fue otro de los factores que conspiraron contra una mejor performance. Las jornadas fueron frías, con temperaturas mínimas cercanas a los 6 grados y máximas apenas por encima de los 12. Hubo nubosidad persistente, lloviznas intermitentes y un viento constante que desalentó las actividades al aire libre. Esto afectó de manera directa a feriantes, restaurantes de zona costera y paseos urbanos que suelen beneficiarse con la presencia espontánea del turista de a pie.
Así, el balance general es claro: Mar del Plata se preparó con todo, pero las condiciones no ayudaron. La ciudad ofreció alternativas, agenda cultural, propuestas para todas las edades y precios adaptados, pero el contexto económico impuso límites. Viajar se ha vuelto más difícil para muchas familias, y cuando se hace, las escapadas son más cortas y el gasto es más medido.
De cara a lo que viene, el sector turístico ya pone el ojo en las vacaciones de invierno. Será una nueva prueba para medir si Mar del Plata logra captar público en temporada baja, pese a la recesión que se siente en todo el país. Mientras tanto, los comerciantes y empresarios del turismo insisten en la necesidad de políticas de incentivo, promociones bancarias y planificación conjunta para recuperar el atractivo de la ciudad como destino todo el año. Porque Mar del Plata resiste, pero no alcanza con eso. Hoy más que nunca, necesita que el turismo no solo llegue, sino que vuelva a elegirla como lo hacía antes.



